Índice
- Puntos clave
- Por qué es importante esta investigación
- El problema del uso excesivo de antibióticos en los niños
- Cómo se desarrolla el aparato digestivo del lactante
- Cómo se desarrolla el microbioma intestinal
- Interacciones fundamentales entre las bacterias intestinales y el sistema inmunitario
- Otras influencias importantes en el desarrollo del microbioma intestinal
- Marcos para comprender la disbiosis pediátrica
- Implicaciones clínicas: qué significa esto para los pacientes
- Limitaciones de la investigación actual
- Recomendaciones para padres y profesionales de la salud
- Preguntas frecuentes
- Información de la fuente
Puntos clave
- Hasta la mitad de las recetas de antibióticos en pediatría pueden ser innecesarias, a menudo para infecciones virales.
- Los antibióticos pueden alterar las bacterias intestinales (disbiosis), con efectos que van desde la pérdida de especies clave hasta la proliferación de patógenos.
- Los primeros 6 meses de vida son la etapa más vulnerable para la alteración inmunitaria relacionada con los antibióticos.
- El uso de antibióticos en la infancia se asocia con mayores riesgos de obesidad, diabetes, asma y alergias.
- La lactancia materna, los antibióticos de espectro reducido y evitar el uso innecesario pueden ayudar a proteger el intestino del lactante.
Por qué es importante esta investigación
Los antibióticos son, con diferencia, los medicamentos de venta con receta que más se administran a los niños. Pero cada vez hay más evidencia que sugiere que estos medicamentos que salvan vidas pueden tener costos ocultos que duran toda la vida.
Los estudios epidemiológicos han identificado conexiones entre el uso de antibióticos en la primera infancia y el desarrollo posterior de afecciones graves como la obesidad, la diabetes mellitus tipo 2 y el asma. Los estudios longitudinales, que hacen un seguimiento de los mismos pacientes durante períodos prolongados, han demostrado que los antibióticos tienen efectos tanto a corto como a largo plazo sobre la diversidad y la composición de la microbiota intestinal (la comunidad de bacterias y otros microorganismos que viven en el tubo digestivo).
Igualmente importante es que un número grande y creciente de estudios ahora implican un papel causal del desequilibrio del microbioma, conocido como disbiosis, en numerosas enfermedades. Comprender cómo los antibióticos en las primeras etapas de la vida afectan la comunidad bacteriana del intestino es fundamental para identificar los riesgos asociados con las tendencias actuales de prescripción.
En esta revisión exhaustiva, los investigadores sintetizaron la evidencia de múltiples fuentes complementarias, incluidos estudios microecológicos que vinculan los antibióticos con la disbiosis, estudios mecanicistas que conectan tipos específicos de disbiosis con resultados específicos de enfermedad y estudios epidemiológicos que respaldan un vínculo entre los antibióticos y un mayor riesgo de enfermedad. Su objetivo: crear un marco unificado para comprender cómo los antibióticos administrados en la infancia podrían conducir a enfermedades en la edad adulta.
El problema del uso excesivo de antibióticos en los niños
Las cifras son asombrosas. En 2010, los niños de los Estados Unidos recibieron 74.5 millones de recetas ambulatorias de antibióticos, lo que equivale a casi una receta por cada niño del país. Los antibióticos representan aproximadamente una cuarta parte de todos los medicamentos recetados a los niños. Sin embargo, numerosos estudios han demostrado que hasta el 50% de estas recetas son innecesarias.
Considere estas estadísticas adicionales de la revisión:
- Casi el 30% de los niños reciben una receta de antibióticos durante una consulta ambulatoria de atención primaria.
- La mayoría de estas recetas se administran de manera inapropiada para infecciones virales de las vías respiratorias superiores, contra las cuales los antibióticos no tienen efecto.
- El uso excesivo de antibióticos de amplio espectro (que matan muchos tipos de bacterias) para afecciones que responderían a agentes de espectro reducido (que se dirigen a bacterias específicas) ha aumentado drásticamente.
- Incluso después de ajustar por diferencias en la edad del paciente, otras afecciones médicas y factores sociodemográficos, los niños con las mismas infecciones pueden recibir tasas muy diferentes de recetas de antibióticos según el médico o la clínica que visiten.
- Las tasas de prescripción de antibióticos per cápita varían ampliamente entre los estados de EE. UU. y los países europeos, sin diferencias geográficas razonables en las tasas de infección bacteriana que expliquen la variación.
Este uso excesivo es importante por varias razones. Más allá de sus efectos sobre el microbioma intestinal, la prescripción inapropiada de antibióticos puede provocar efectos adversos relacionados con los medicamentos y promover la resistencia a los antibióticos, un problema que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha calificado como "una de las tres mayores amenazas para la salud humana".
Estos son los daños directos del uso excesivo de antibióticos documentados en la revisión:
- Más de 140,000 visitas a los servicios de urgencias ocurren anualmente en los Estados Unidos por efectos adversos relacionados con los antibióticos, lo que comprende casi el 20% de todas las visitas a los servicios de urgencias por efectos adversos relacionados con medicamentos.
- El Instituto de Medicina estimó que en 2010 se gastaron aproximadamente $20 mil millones en el tratamiento de infecciones resistentes a los antibióticos.
- Un estudio reciente encontró que la prevalencia de genes de resistencia a los antibióticos en el microbioma intestinal del lactante aumenta con la edad, y los lactantes nacidos por cesárea albergaban una mayor proporción de estos genes de resistencia.
A pesar del conocimiento de estos hechos, el uso de antibióticos no ha disminuido. Los investigadores sostienen que mejorar nuestra comprensión de las implicaciones a largo plazo de la exposición necesaria e innecesaria a los antibióticos es esencial para informar mejor la relación riesgo/beneficio de la prescripción de antibióticos y para mejorar la salud infantil en general.
Cómo se desarrolla el aparato digestivo del lactante
Para entender por qué los antibióticos pueden ser especialmente riesgosos en la infancia, es útil saber cómo se desarrolla el aparato digestivo durante este período vulnerable.
El tracto gastrointestinal (GI) comienza a formarse durante la vida embrionaria, y su estructura básica queda establecida al final del primer trimestre de gestación. Los hitos clave del desarrollo incluyen:
- Las uniones estrechas (los sellos entre las células intestinales que controlan lo que pasa a través del revestimiento intestinal) están presentes a las 10 semanas de gestación.
- Las vellosidades intestinales (proyecciones diminutas en forma de dedo que absorben nutrientes) se forman entre las semanas 12 y 19 de gestación.
- Las células caliciformes, que producen moco protector, son funcionales a las 12 semanas de gestación.
- Las células de Paneth, que secretan sustancias antimicrobianas naturales llamadas defensinas y lisozimas, se activan en las semanas gestacionales 13 y 20, respectivamente.
Después del nacimiento, el tracto GI experimenta un cambio abrupto en la exposición: del líquido amniótico a los primeros alimentos. Esto desencadena cambios drásticos, incluida la acidez del estómago. Al nacer, el pH del estómago está inicialmente en el rango de 6 a 8, probablemente debido a la amortiguación por el líquido amniótico. En las primeras horas después del nacimiento, disminuye a niveles adultos (pH 1.5 a 2.5). Sin embargo, debido a que la leche tiene propiedades amortiguadoras, el pH del estómago del lactante a menudo vuelve a subir a un nivel alto de 7 a 7.6.
Este pH estomacal más alto en los primeros años de vida tiene consecuencias importantes: permite tasas de absorción de nutrientes más altas, pero también disminuye la capacidad digestiva en comparación con la vida posterior. De manera crítica, esto significa que las bacterias ingeridas tienen más probabilidades de sobrevivir a la barrera ácida del estómago y viajar para colonizar el tracto GI inferior.
El tracto GI también crece rápidamente tanto en longitud como en diámetro a lo largo del desarrollo posnatal. A los pocos días del nacimiento, el intestino pierde la mayor parte de su porosidad (permeabilidad) temprana debido a los factores de crecimiento y las hormonas presentes en la leche que estimulan el crecimiento y el desarrollo. El tejido linfoide asociado al intestino (GALT)—incluidos los ganglios linfáticos mesentéricos, las placas de Peyer y los linfocitos en el revestimiento intestinal—está completo en los lactantes nacidos a término al nacer.
Es importante destacar que, aunque los lactantes nacidos a término nacen con tractos digestivos completamente desarrollados, requieren estimulación externa a través de la exposición a antígenos dietéticos, hormonas, factores de crecimiento y bacterias para desarrollar una función adecuada a lo largo de la vida.
Cómo se desarrolla el microbioma intestinal
El intestino humano alberga billones de bacterias, y los primeros años de vida son un período de cambios notables en esta comunidad microbiana.
Aunque tradicionalmente se ha considerado que el tracto GI de un lactante sano es estéril antes del nacimiento, trabajos recientes sugieren que la colonización inicial puede comenzar en realidad en el útero. A las pocas horas del nacimiento, los microorganismos del microbioma vaginal, fecal y/o cutáneo de la madre—junto con las bacterias del entorno—comienzan a colonizar el intestino del lactante. Las contribuciones reales de cada fuente dependen del modo de parto.
Varios otros factores dan forma al microbioma intestinal del lactante, incluida la prematuridad, la dieta del lactante (leche materna versus fórmula), las prácticas de higiene y el uso de antibióticos.
A pesar de lo que parece ser una colonización caótica con grandes fluctuaciones en la composición bacteriana a lo largo del tiempo, el desarrollo del microbioma intestinal sigue reglas predecibles de selección natural: los microbios mejor adaptados a las condiciones cambiantes del intestino tienen más probabilidades de sobrevivir. Esto es claramente visible en las primeras semanas de vida, ya que la colonización inicial por aerobios facultativos (bacterias que pueden sobrevivir con o sin oxígeno) reduce la disponibilidad de oxígeno, lo que luego permite el crecimiento de anaerobios estrictos (bacterias que no pueden sobrevivir en presencia de oxígeno).
En los Estados Unidos, el intestino del lactante se coloniza inicialmente con Proteobacteria y Firmicutes, seguido de un aumento gradual de Actinobacteria (potencialmente debido a la introducción de la leche materna). A los 6 meses de edad, las Bacteroidetes se convierten en el grupo bacteriano dominante, mientras que las Proteobacteria y Actinobacteria disminuyen gradualmente—un cambio que puede atribuirse a la abundancia de carbohidratos en los alimentos sólidos introducidos durante el destete.
Al final del primer año de vida, el intestino del lactante está dominado por bacterias de los filos Bacteroides y Firmicutes. El intestino sano del lactante continúa experimentando cambios drásticos en su composición durante los primeros 2 años de vida, y no es hasta los tres años que el microbioma intestinal del lactante se vuelve indistinguible del de un adulto.
Interacciones críticas entre las bacterias intestinales y el sistema inmunitario
La maduración del sistema inmunitario intestinal depende del desarrollo paralelo del microbioma intestinal. Los estudios con animales libres de gérmenes (animales criados sin ninguna bacteria) han encontrado defectos inmunológicos significativos, incluido el desarrollo inadecuado de las placas de Peyer y los ganglios linfáticos mesentéricos.
Las placas de Peyer y los ganglios linfáticos mesentéricos comienzan a desarrollarse antes del nacimiento, mientras que los folículos linfoides aislados se desarrollan después del nacimiento. Pero todos estos tejidos requieren la interacción con miembros clave del microbioma intestinal para asegurar la diferenciación adecuada y el desarrollo completo de la inmunidad adaptativa, la rama del sistema inmunitario que "recuerda" las infecciones pasadas.
El sistema inmunitario debe mantener un estado antiinflamatorio en el intestino, especialmente mientras está expuesto a un flujo constante de antígenos inofensivos provenientes de los alimentos, las bacterias comensales y las hormonas. Varios tipos específicos de células inmunitarias dependen en gran medida de los microbios intestinales:
- Las células dendríticas (CD), entre las células presentadoras de antígeno más importantes, muestrean el contenido de la luz intestinal y orquestan respuestas inflamatorias o tolerogénicas (calmantes del sistema inmunitario). Pueden suprimir o inducir la activación de linfocitos T específicos de antígeno y tienen la capacidad única de diferenciar linfocitos T vírgenes en linfocitos T efectores o reguladores dirigidos a antígenos específicos.
- Los linfocitos T colaboradores procesan los antígenos presentados en citocinas específicas (mensajeros químicos) que dirigen a otras células inmunitarias. Se ha descubierto que miembros del microbioma intestinal diferencian células Th17, una clase de linfocitos T colaboradores que secretan IL-17 para producir defensinas y reclutar neutrófilos para combatir infecciones en las superficies mucosas.
- Los linfocitos T reguladores equilibran las células Th17 proinflamatorias. Ciertas cepas de Clostridia promueven la expansión y diferenciación de los linfocitos T reguladores y ayudan a reducir la permeabilidad del epitelio intestinal al estimular la producción de la citocina IL-22.
- Las células linfoides innatas sirven como la principal fuente de IL-22, una citocina esencial para inducir la producción de moco de las células caliciformes, estimular la producción de proteínas antibacterianas, proteger las células del daño y regular la diferenciación celular. Las señales microbianas modulan la cantidad de IL-22 que producen estas células.
- Se ha descubierto que Bifidobacterium longum ayuda en la maduración de las células dendríticas en las placas de Peyer y en el desarrollo de los linfocitos T en el timo.
- Señales microbianas específicas son necesarias para la educación adecuada de los linfocitos T reguladores y las células T asesinas naturales invariantes (iNKT), un subconjunto de linfocitos T capaces de producir rápidamente una variedad de citocinas que pueden estimular o suprimir las respuestas inmunitarias.
Considerando cuán críticas son estas células inmunitarias y sus intrincadas redes de señalización para apoyar la salud inmunitaria, cualquier alteración que dificulte su desarrollo, como los cambios inducidos por antibióticos en el microbioma intestinal, puede tener efectos dañinos duraderos.
Otras influencias importantes en el desarrollo del microbioma intestinal
Dieta: leche materna versus fórmula
La dieta juega un papel importante en la colonización del tracto gastrointestinal (GI) del lactante debido a las vastas diferencias de composición entre la leche humana y la fórmula infantil. La diferencia más notable: los lactantes amamantados albergan predominantemente Bifidobacterias y Lactobacilos, mientras que los lactantes alimentados con fórmula albergan más Enterococos y Enterobacterias. Estas diferencias se detectan fácilmente incluso al comparar gemelos con diferentes métodos de alimentación.
La leche humana moldea el microbioma intestinal del lactante a través de varios componentes distintos que no se encuentran en las fórmulas:
- El propio microbioma de la leche humana: La leche materna contiene un grupo central de bacterias que se encuentran en la mayoría de las muestras, incluidas Staphylococcus, Streptococcus, Serratia, Pseudomonas, Corynebacterium, Ralstonia, Propionibacterium, Sphingomonas y Bradyrhizobiaceae. Este microbioma cambia con el tiempo y depende del peso de la madre: la leche de madres obesas es menos diversa que la de madres no obesas.
- Prebióticos: Los oligosacáridos de la leche humana (HMO) son azúcares producidos únicamente para el consumo de los microbios. Estos incluyen el prebiótico "original", el factor bífido, que estimula Bifidobacterium bifidum, junto con cientos de otros azúcares que promueven principalmente el crecimiento de Bifidobacterium longum subsp. infantis.
- Antimicrobianos: La inmunoglobulina A secretora (SIgA) proporciona protección específica contra antígenos de microbios que la madre ya ha encontrado. Las proteínas inmunitarias innatas como la lactoferrina y la lisozima también albergan actividad bactericida (que mata bacterias). Curiosamente, la leche de madres de lactantes prematuros tiene las concentraciones más altas de citocinas e inmunoglobulinas inmediatamente después del nacimiento, lo que respalda aún más la importancia de la leche materna en las primeras etapas de la vida.
Modo de parto
La forma en que nace un bebé tiene un impacto duradero en el microbioma. El microbioma total (incluida la piel, la mucosa oral, las fosas nasales y las primeras heces) de los lactantes nacidos por vía vaginal se asemeja al microbioma vaginal e intestinal materno, compuesto principalmente por especies de Lactobacillus, Prevotella, Atopobium o Sneathia. En contraste, los lactantes nacidos por cesárea tienen microbiomas que se asemejan al microbioma cutáneo materno, dominados por especies de Staphylococcus, y albergan menos Bifidobacterium.
Marcos para comprender la disbiosis pediátrica
Los mecanismos y las consecuencias para la salud de la disbiosis pediátrica son complejos y multifactoriales, y se vuelven aún más complicados por el hecho de que ocurren mientras el microbioma intestinal del lactante, su sistema inmunitario y sus interacciones todavía están en desarrollo. Los investigadores proponen un enfoque de sistemas con cinco marcos interdependientes para comprender la disbiosis, cada uno centrado en diferentes aspectos de los mecanismos que conducen a la enfermedad.
Una visión centrada en la disbiosis: los cuatro tipos de daño intestinal
El microbioma intestinal está en constante cambio y se adapta continuamente a las exposiciones ambientales y a los cambios del desarrollo del huésped. Esta adaptabilidad es esencial para mantener la salud intestinal, pero los cambios drásticos, como los inducidos por los antibióticos, pueden tener consecuencias negativas para la salud.
Los investigadores identificaron cuatro tipos distintos de disbiosis relacionada con antibióticos en niños:
- Pérdida de taxones clave: los antibióticos de amplio espectro están diseñados para eliminar múltiples tipos de bacterias, por lo que pueden erradicar involuntariamente especies "clave" que son fundamentales para mantener la homeostasis intestinal o el desarrollo adecuado del huésped (como la maduración del sistema inmunitario).
- Pérdida de biodiversidad general: una reducción general de la variedad de bacterias en el intestino puede tener riesgos de salud inherentes por sí misma (como propone la "hipótesis de la higiene", que sugiere que una menor exposición microbiana en la infancia puede contribuir a las enfermedades alérgicas) y también puede conducir a los otros tipos de disbiosis.
- Proliferación de patógenos: cuando las bacterias son erradicadas de sus nichos, los espacios vacantes pueden ser ocupados por bacterias dañinas y patobiontes (microbios que normalmente son inofensivos pero que pueden causar enfermedad cuando se altera el equilibrio microbiano).
- Cambios en la capacidad metabólica: incluso si el microbioma intestinal del lactante se recupera de estos estados disbióticos y alcanza un nuevo equilibrio, una recuperación inadecuada o parcial puede producir una comunidad microbiana con una función alterada; por ejemplo, una que sea más eficiente para extraer energía de los alimentos, lo que puede predisponer al niño a la obesidad.
Estos tipos de disbiosis a veces se superponen, lo que añade más complejidad al sistema. Los investigadores enfatizan que considerar la disbiosis pediátrica desde esta perspectiva es particularmente importante para comprender cómo pequeños cambios en el intestino relativamente simple del lactante pueden tener repercusiones mucho mayores durante la edad adulta.
Una visión centrada en la enfermedad
En esta estrategia descendente, los resultados de salud se organizan por clase de enfermedad y luego se rastrean hasta mecanismos específicos e interacciones con el sistema inmunitario del huésped, el microbioma intestinal y el desarrollo del huésped.
La obesidad sirve como ejemplo. El marco comienza con el tratamiento antibiótico en cualquier momento durante los primeros 2 años de vida. La biodiversidad se reduce durante el tratamiento, pero se recupera después de que este termina, lo que induce grandes cambios en la composición taxonómica. En el caso de la obesidad, estos cambios de composición también producen cambios funcionales que afectan el metabolismo: el microbioma se vuelve más eficiente para extraer energía de múltiples fuentes de alimentos, lo que predispone al huésped al aumento de peso. La exposición a antibióticos a una edad más temprana empeora esta predisposición, y las alteraciones repetidas pueden tener consecuencias inesperadas.
Otras clases de enfermedades examinadas bajo este marco incluyen alergias y enfermedades atópicas, trastornos autoinmunitarios, diabetes y enfermedades infecciosas. Este modelo captura las principales interdependencias dentro de cada clase de enfermedad y tiene en cuenta el momento de aparición, aunque su principal limitación es que no permite sintetizar fácilmente los mecanismos comunes entre diferentes enfermedades.
Una visión centrada en la edad
La disbiosis puede resolverse con una recuperación completa y un impacto mínimo en la salud, o puede tener consecuencias drásticas no deseadas, según la etapa del desarrollo del huésped en la que ocurra.
El desarrollo del microbioma y del sistema inmunitario del huésped se puede clasificar en cuatro etapas generales:
- 0 a 6 meses
- 6 a 12 meses
- 12 a 24 meses
- 24 meses y mayores
Según los investigadores, el lactante es más vulnerable a desarrollar defectos inmunológicos durante la primera etapa (de 0 a 6 meses), cuando la interacción entre el sistema inmunitario adaptativo en desarrollo y las especies bacterianas fundamentales es más crítica. (Los autores señalan que el artículo original quedó truncado en esta sección, pero el marco centrado en la edad destaca que el momento de la exposición a antibióticos en relación con estas ventanas de desarrollo es una consideración crucial).
Implicaciones clínicas: qué significa esto para los pacientes
Esta revisión tiene varias implicaciones importantes para los padres, los pediatras y las políticas de salud pública:
- Los antibióticos no son inocuos: más allá de los efectos secundarios inmediatos y del riesgo de resistencia, los antibióticos pueden causar cambios duraderos en el microbioma intestinal del niño que podrían influir en los resultados de salud a largo plazo, como obesidad, diabetes, asma y alergias.
- La exposición temprana conlleva un mayor riesgo: los primeros 6 meses de vida parecen ser la ventana más vulnerable, cuando el sistema inmunitario está aprendiendo activamente de las bacterias intestinales. La exposición a antibióticos durante este período puede tener consecuencias desproporcionadas.
- Las recetas innecesarias son frecuentes: hasta la mitad de las recetas pediátricas de antibióticos pueden ser innecesarias; con mayor frecuencia se recetan para infecciones virales que los antibióticos no pueden tratar.
- Puede que no exista un ciclo de antibióticos "gratuito": incluso los ciclos cortos y puntuales de antibióticos, el tipo de exposición más común en los niños, pueden tener efectos a largo plazo sobre el ecosistema intestinal.
- La prevención es clave: evitar el uso innecesario de antibióticos, en particular durante la lactancia, puede ser uno de los pasos más importantes para preservar un microbioma intestinal sano y reducir el riesgo futuro de enfermedad.
Limitaciones de la investigación actual
Los investigadores son cuidadosos al reconocer los límites de la evidencia existente:
- La bibliografía existente es limitada para demostrar directamente que la disbiosis microbiana sea el vínculo entre los antibióticos en la infancia y el desarrollo de enfermedades más adelante en la vida. Gran parte de la evidencia es asociativa y no causal.
- Estudiar la respuesta del microbioma intestinal a los antibióticos en los lactantes es especialmente complejo porque el intestino del lactante cambia muy rápidamente durante este período, lo que dificulta separar los efectos de los antibióticos de los cambios normales del desarrollo.
- La relación de muchos a muchos entre los tipos de disbiosis y los fenotipos de enfermedad dificulta construir un marco conceptual unificado: un tipo de disbiosis puede contribuir a múltiples enfermedades, y una sola enfermedad puede implicar múltiples tipos de disbiosis.
- Actualmente no existe una definición establecida de un microbioma infantil "sano", lo que limita la capacidad de diagnosticar, tratar o incluso reconocer la disbiosis cuando se produce.
- La sección centrada en la edad del artículo original parece estar truncada en la versión publicada, lo que deja algunos aspectos de ese marco descritos de forma incompleta.
Recomendaciones para padres y profesionales de la salud
Esta revisión no ofrece recomendaciones sobre el uso de antibióticos para los padres; sus autores piden más investigación, incluida una cohorte de referencia amplia y estudios longitudinales, para que eventualmente se puedan formular recomendaciones basadas en evidencia sobre el uso de antibióticos en lactantes. La mayoría de los puntos que figuran a continuación son sugerencias generales de este artículo, no recomendaciones hechas por los autores de la revisión:
- Cuestione las recetas innecesarias de antibióticos: los padres deben preguntar si realmente se necesita un antibiótico, especialmente en el caso de infecciones virales como los resfriados y la mayoría de los dolores de garganta, que no responden a los antibióticos.
- Prefiera antibióticos de espectro reducido cuando sea posible: cuando los antibióticos son necesarios, los agentes dirigidos (de espectro reducido) causan menos daño colateral a las bacterias intestinales beneficiosas que los fármacos de amplio espectro.
- Apoye un microbioma intestinal sano mediante la alimentación: la lactancia materna proporciona prebióticos naturales, bacterias beneficiosas y proteínas antimicrobianas que ayudan a conformar un microbioma infantil sano de una manera que la fórmula no puede replicar.
- Evite los antibióticos cuando el riesgo supere el beneficio: Para infecciones menores que se resolverán por sí solas, la conducta expectante puede ser preferible a la exposición a antibióticos durante ventanas vulnerables del desarrollo.
- Apoye la investigación sobre el microbioma del lactante: Los investigadores solicitan el establecimiento de una cohorte de referencia amplia y diversa para definir el desarrollo saludable del microbioma del lactante. Dicho recurso es "esencial para avanzar en el diagnóstico, la interpretación y el eventual tratamiento de la disbiosis pediátrica".
- Considere el panorama a largo plazo: Tanto los médicos como los padres deben sopesar no solo los beneficios y riesgos inmediatos de los antibióticos, sino también las posibles implicaciones a largo plazo de alterar el microbioma intestinal durante este período crítico del desarrollo.
Los investigadores concluyen que la evidencia existente sustancial respalda una serie de mecanismos causales por los cuales el microbioma media el riesgo de enfermedad relacionado con los antibióticos. Sin embargo, enfatizan que se necesitan con urgencia estudios prospectivos—idealmente que sigan a los niños desde el nacimiento hasta la edad adulta—para confirmar estos vínculos y desarrollar recomendaciones basadas en evidencia para el uso de antibióticos en la infancia.
Preguntas frecuentes
¿Debo darle antibióticos a mi hijo si el médico los receta?
Los antibióticos pueden salvar vidas, pero hasta la mitad de las recetas pediátricas pueden ser innecesarias. Pregunte a su médico si el antibiótico es realmente necesario, especialmente para infecciones virales como resfriados o dolores de garganta. Cuando sean necesarios, prefiera antibióticos de espectro reducido, ya que causan menos daño a las bacterias intestinales beneficiosas que los fármacos de amplio espectro.
¿Cómo afectan los antibióticos a las bacterias intestinales de mi hijo?
Los antibióticos pueden alterar el delicado equilibrio de bacterias en el intestino, una condición llamada disbiosis. Esta alteración puede incluir la pérdida de especies clave, reducción de la diversidad general, crecimiento de bacterias dañinas y cambios en la capacidad metabólica. Estos cambios pueden tener efectos tanto a corto como a largo plazo en la salud.
¿Pueden los antibióticos en la infancia causar problemas de salud a largo plazo?
Las investigaciones vinculan el uso de antibióticos en los primeros años de vida con mayores riesgos de obesidad, diabetes mellitus tipo 2, asma y alergias más adelante en la vida. Sin embargo, gran parte de esta evidencia es asociativa, no causal comprobada. Los científicos aún están estudiando si la alteración del microbioma por antibióticos causa directamente estas afecciones.
¿Cuándo es más riesgosa la exposición a antibióticos para un niño?
Los primeros 6 meses de vida parecen ser la ventana más vulnerable. Durante este período, el sistema inmunitario en desarrollo interactúa de manera crítica con las bacterias intestinales clave. La exposición a antibióticos en ese momento puede tener consecuencias desproporcionadas. Incluso ciclos cortos de antibióticos pueden tener efectos duraderos en el ecosistema intestinal.
¿Por qué se recetan tantos antibióticos innecesariamente a los niños?
Muchas recetas se dan para infecciones virales de las vías respiratorias superiores, contra las cuales los antibióticos no funcionan. En 2010, los niños estadounidenses recibieron 74.5 millones de recetas ambulatorias de antibióticos, casi una por niño. Hasta el 50% de estas recetas pueden ser innecesarias, lo que contribuye a la resistencia a los antibióticos y al posible daño intestinal.
¿Puedo proteger el microbioma intestinal de mi hijo si se necesitan antibióticos?
Si los antibióticos son necesarios, pregunte sobre opciones de espectro reducido. Apoye un intestino saludable mediante la lactancia materna, que proporciona prebióticos, bacterias beneficiosas y proteínas antimicrobianas que la fórmula no puede replicar. Evite los antibióticos para infecciones menores que puedan resolverse por sí solas, especialmente durante los primeros meses vulnerables.
¿La lactancia materna ayuda a reducir el daño intestinal relacionado con los antibióticos?
La lactancia materna moldea el microbioma intestinal del lactante y apoya un desarrollo saludable. Proporciona oligosacáridos de la leche humana, IgA secretora y bacterias beneficiosas que promueven el predominio de bifidobacterias y lactobacilos. Esto puede ayudar a mantener un ecosistema intestinal más saludable, aunque no elimina por completo el impacto de los antibióticos.
A mi hijo le recetaron antibióticos para una infección viral. ¿Debo buscar una segunda opinión antes de dárselos?
Sí, una segunda opinión puede ayudar a determinar si los antibióticos son realmente necesarios. Hasta la mitad de las prescripciones pediátricas de antibióticos pueden ser innecesarias, a menudo para infecciones virales que no responden a los antibióticos. Los antibióticos pueden alterar las bacterias intestinales de su hijo, lo que podría aumentar los riesgos de obesidad, asma y alergias más adelante en la vida, especialmente en los primeros 6 meses. Una segunda opinión puede confirmar si la conducta expectante o un antibiótico de espectro reducido es más apropiado. Diagnostic Detectives Network ofrece segundas opiniones independientes de expertos.
Información de la fuente
Original Article: "Antibiotics, Pediatric Dysbiosis, and Disease"
Authors: Pajau Vangay, Tonya Ward, Jeffrey S. Gerber, and Dan Knights
Journal: Cell Host & Microbe, Volume 17, Issue 5, pages 553–564 (May 13, 2015)
DOI: 10.1016/j.chom.2015.04.006
Institutional Affiliations: Biomedical Informatics and Computational Biology, University of Minnesota; Biotechnology Institute, University of Minnesota; Division of Infectious Diseases, Children's Hospital of Philadelphia; Department of Computer Science and Engineering, University of Minnesota
Funding: Author manuscript available in PMC (PubMed Central) under NIH Public Access policy.
Este artículo orientado al paciente se basa en investigaciones revisadas por pares publicadas en Cell Host & Microbe. La investigación original contó con el apoyo de fondos de los NIH y representa el trabajo de los autores académicos nombrados. Este resumen tiene fines educativos y no constituye asesoramiento médico. Consulte siempre a un profesional de la salud calificado con respecto al uso de antibióticos y la salud de su hijo.